lunes, 20 de septiembre de 2010

Combatientes sandinistas en la calle


Les encuentro en las calles, comunidades rurales, envejecidos, enfermos o alcohólicos, relatando sus hazañas y amarguras, o en sus pequeños comercios tratando de superarse enfrentando las injusticias del sistema excluyente y de oportunistas, o buscando cómo adquirir capital con el cual vencer la pobreza.

Transitan de oficina hacia oficina partidarias y gubernamentales “buscando respuesta” para satisfacer necesidades básicas, veinte años después de haber dejado las armas que dispararon combatiendo a Somoza y defendiendo la Revolución Popular Sandinista, por la cual arriesgaron vida, abandonaron familia, venciendo calamidades durante la guerra y “la democracia”.

Las batallas les marcaron cicatrices en el cuerpo, en la memoria quedó el orgullo épico tras cientos de enfrentamientos. Unos pocos recibieron ciertos bienes, cientos están olvidados y andan solicitando sus derechos: pensión vitalicia, salud, vivienda, tierras productivas, dinero para invertir.

Un reducido grupo de combatientes, y otros que no lo fueron, “reciben beneficios”, comercian buen capital en el engranaje oficial que les facilita enriquecerse. Otro pequeño grupo, la mayoría no combatientes, decide en el partido y el gobierno, y también acumulan cuentas bancarias y propiedades.

Después de salir del ejército, la vida civil democrática no les produjo prosperidad. Los gobiernos incumplieron acuerdos, y el Frente Sandinista les ofreció resolverles cuando Daniel Ortega volviera a la presidencia. Acompañaron a Ortega todo el tiempo, garantizaron su seguridad, y todas las veces votaron por él, hasta que lo retornaron a la presidencia participando en las campañas y el tendido electoral.

Daniel Ortega los bolea

Desde la presidencia, Ortega no les cumple, infiltra las organizaciones, les pone trabas burocráticas, les envía operadores políticos a que los mediaticen, entrega buenas regalías a ciertos directivos y chucherías a los otros, les miente.

Entre no poco combatientes impera el descontento no sólo con Daniel, también con la Comandancia General del Ejército, pues se quejan de que les han borrado de la lista de retirados de la institución, no tienen “un papel que diga que fueron militares”. Por tanto no pueden reclamar sus derechos.

“El carnet del ejercito no vale, fui borrado de la lista de retirados” me dijo Cruz Cresencio Cisneros Artola, un teniente del ejército, con cincuenta años, siete cicatrices en su cuerpo producto de las balas, “y la columna deschincacada”.

Tampoco pueden conseguir empleo, “a un viejo no le dan trabajo ni en la empresa privada ni en el gobierno, menos si está enfermo” . “Más bien le están resolviendo a los de la Resistencia y a nosotros nos dejan a un lado”.


Viejos y enfermos, pelones o panzones, desde Matagalpa iniciaron una marcha, recorriendo ciento treinta y dos kilómetros, para llegar a Managua hasta la residencia oficina partidaria presidencial de Daniel Ortega, pero “los bolearon”, les dijeron que se regresaran y les resolverían.

En Matagalpa les ofrecieron cinco manzanas de tierra. Comparan la cantidad de tierras y propiedades que poseen algunos directivos del partido, y reaccionan indignados. Persiste la injusticia y el menosprecio a su heroica entrega para “que otros gocen de poder y prebendas”.

No seguirán votando por corruptos

La mayoría con quienes conversé siguen siendo sandinistas, y me pidieron no mencionarlos, temen represalias, pues aunque les duela no van a continuar apoyando a Ortega y la élite de oportunistas que le rodean. Les van a dar una lección.

El danielismo ha creído que los combatientes, por la consciencia sandinista firme, van a seguir votando por ellos, pero es la misma consciencia la que los lleva a reflexionar “cuando reciben desprecio y son víctimas de la desigualdad.”

Ellos y ellas se armaron para derrotar a la dictadura, defender la revolución, y cambiar el sistema de privilegios para unos pocos y represión y pobreza para la mayoría. Pero ahora se encuentran con que los cambios no han sido sustanciales, continúa el oportunismo que produce corrupción, nepotismo, exclusión.

En Matagalpa, como en otros sitios, “vemos a antiguos somocistas, que siguen siendo somocistas con sus actitudes” en puestos importantes en el partido y el gobierno, y “descaradamente mienten… hasta dicen que combatieron o que fueron víctimas de la guardia”. “Esos son los aduladores que se han hecho millonarios y tienen a toda su familia en los puestos del gobierno.”

En el Frente Sandinista no hay elecciones para cargos partidarios, son nombradas personas que en su mayoría no son representativas ni están forjadas en la lucha revolucionaria, obstaculizan que los combatientes asuman el liderazgo sandinista y respondan a sus intereses de clase.

Sin embargo, los viejos combatientes no se resignan, aún viejos y enfermos, seguirán la lucha cívica por sus derechos que le costaron sangre y sacrificios. Continuarán su marcha, evitando enfrentamientos bélicos. No desean más guerra… pero las contradicciones y los vejámenes pueden cambiar el rumbo de sus demandas.

Daniel Ortega, tiene la solución en sus manos, si acaso aún decide, aunque no lo creo pues es pieza del sistema que él y su grupo ha creado pensando en la eternidad del poder absoluto y enriquecedor.

jueves, 16 de septiembre de 2010

A Nicaragua no la transformamos fácil

Este país ha experimentado procesos políticos, sociales y naturales que se repiten con avances, retrocesos o diferencias mínimas; al frente de cada uno de ellos un guía, y oponiéndose los rebeldes. Dialéctica.

Tradicionalmente el líder exige lealtad y servicio a cambio de privilegios. Cuando una persona es llamada traidora, peligra de muerte corporal o civil, y cuando fiel, goza del sistema impune.

Por tanto, ningún asombro causa el discurso del presidente Daniel Ortega invocando deidad. Ninguno. Tampoco sus ofensas luciendo en el pecho la bandera de la “querida patria”, conduciendo un Mercedes Benz lujoso de industria europea. Daniel Ortega no debe sorprender, sustancialmente es como los demás presidentes.

Daniel se dio cuenta de que no podía continuar ligado al ateísmo y se convirtió al cristianismo, o regresó al cristianismo, o lo manipula. Él también podría recibir de Roma el título “Príncipe de la Iglesia”. El papa Ratzinger declaró oficialmente su santa satisfacción por la penalización del aborto en Nicaragua y envió bendiciones al matrimonio presidencial.

¿Por qué nos vamos a extrañar si viene de nuevo un Papa al país? Whotyla vino dos veces en una década, y ahora Ortega pretende que el representante de Dios en la tierra le confirme los lazos matrimoniales con su esposa y los bendiga. A la Iglesia le conviene que Ortega se arrodille ante un Papa e implore perdón.

“Todos los caminos conducen a Roma”, es el dicho principal de los políticos nicaragüenses. Después del presidente José Santos Zelaya, sólo Ortega se le había rebelado a la Iglesia, y ésta se alió con Washington en los años ochenta, igual que en 1905.

La sociedad del cardenal Miguel Obando con Ortega molestó a sus socios de la Contrarrevolución. Se sintieron traicionados. No comprenden que la Iglesia, y en particular Obando, tenga pendiente investigaciones sobre sus inversiones económicas. Obando recibe el apoyo de Ortega para anular el proceso y a cambio el prelado gestiona la misa del Papa en Managua, o la ceremonia matrimonial en la Capilla Sixtina.

Todos los políticos están involucrados en la jugada. Ellos ponen y quitan las reglas según les conviene, y todas las reglas invocan a Dios, y las bendicen curas y pastores. Cada político va solo o en manada donde el religioso, a negociar, como siempre.

La misma corrupción

¿Cómo extrañarme que haya corrupción estatal? El siglo pasado fue corrupto en todos los períodos presidenciales. Igual la robadera del erario y el tráfico de influencia. Igual las denuncias de la población y las guerras nacionales.

Criticar a los políticos ha sido el proceso para las guerras. Los pobres mueren o se vuelven más pobres, y los ricos más ricos o pobres, y algunos pobres se hacen ricos con el poder. No hay cambios sustanciales en las empresas, el capital nacional no crece, ni crecerá en dos siglos como para que dejen de llamarnos con ironía: “país en vía de desarrollo”.

La mayoría de nicaragüenses peligra extinguirse, para trabajar y ganar más debe salir a otros países. Pobreza vive el 70% de los habitantes, de los cuales el 20% son diagnosticados miserables. Ningún proyecto nacional ha generado crecimiento económico, los pobres siguen multiplicándose.

Aumenta la miseria, se extiende el descontento, pero no son permisibles los gobernantes: descalifican a personas que argumentan al describirles sus actos. El poder económico-político-militar-religioso se comporta similar, no varía su estructura en el Estado. Ésta es una sociedad de bascosidades bucales y criminales.

Asesinatos por política

En el continente fue en Nicaragua donde asesinaron al primer obispo católico: Monseñor Antonio Valdivieso, luego al general Benjamín Zeledón, al nacionalista y antiimperialista general Augusto C. Sandino, al general Anastasio Somoza García y a su hijo el general Anastasio Somoza Debayle (en Paraguay, en solidaridad con Nicaragua), y al jefe de la Contrarrevolución derechista, Enrique Bermúdez, que sin tener rango de general lo hubiese lucido si los paramilitares hubiesen derrotado con las armas al FSLN.

Los nicaragüenses conocen la violencia. Cerca de cien mil personas murieron durante quince años de guerra civil, otras miles huérfanas, otras quedaron, o lisiadas o paranoicas. No me extraña que Daniel Ortega tema que le ajusticien junto a su esposa. La estatua de Rigoberto López Pérez se encuentra en la antigua avenida universitaria nacional, y éste fue quien disparó contra el primer Somoza a quien le llamaban dictador.

Setenta mil casos de violencia en la familia fueron ha sido denunciados en un año. La pobreza, la demagogia, la ansiedad de ser, la deficiente educación, el circo mal presentado, el vicio perverso, mantienen irritada a la sociedad. En el país repiten: “La gente se arrecha y le pega un vergazo a cualquiera”.

Enjuiciar a los guerreros

El nivel de violencia en el país se escapa de control, es cíclico. En cien años hubo tres guerras civiles, llamadas todas con simbología liberal. La dirigencia política no logra superar el liberalismo del siglo XIX en Nicaragua, y es que ni liberales son, sino como dice un dirigente obrero del campo: semifeudales.

He visto la furia arrasar ciudades y campos. El nicaragüense no aguanta fácilmente un bozal. A las personas les gusta decir lo que piensan, sentirse libres para trabajar o haraganear, o acumular capital honesto “con el sudor de la frente”. También le encanta guerrear.

El presidente Ortega debe nombrar los medios de comunicación que incitan a un atentado terrorista contra él y su esposa, y acusarlos en los tribunales. Hablar de guerra, atentado, ajusticiamiento, golpe de Estado, debe ser penado en Nicaragua, igual que la calumnia y la corrupción. El presidente Ortega puede ser conminado judicialmente por sus amenazas contra gremios o particulares que critican o adversan su gobierno.

Sin embargo, el problema económico de Nicaragua es el enriquecimiento por medio de la política. En el país no han creado mecanismos corruptos menos dañinos a los habitantes. El sistema ilícito que nos quiere dominar es inviable. Resultado: pobreza adquisitiva. Pobre calidad de vida. Pobre sabiduría. Pobre argumento. Pobre plan. Pobre escenario. Pobre utopía.

Todos los funcionarios públicos y sociedades privadas que se han enriquecido por medio de sus relaciones con el Estado deben ser denunciados. Sin distingos. Entonces podremos hablar de valores y actitudes rentables en una sociedad saludable, capaz, competente.

Metamorfosearse cuesta mucho. Todavía no estoy seguro si es génesis del nica, radiación astral, emanación telúrica, estoy convencido del todo. Cambiar todo lo lacerante del sistema no es fácil, pero tampoco imposible. Estemos lejos del Pitecantropus.

3 enero 2008

lunes, 13 de septiembre de 2010

La militancia en el Frente Sandinista

La concepción revolucionaria de Sandino y el Frente Sandinista, está siendo suplantada, masificando la militancia sin proveerla de herramientas ideológicas para construir una nueva sociedad, un diferente ser nicaragüense.

Los valores nacionales, son producto de las doctrinas del sistema creado desde la colonia, sustentados en conceptos feudales. El pensamiento oligarca, lo sabemos, continúa siendo quien organiza el poder estatal. No hemos superado en el país: la imposición y la reverencia.

Ser militante sandinista, en principio, es ser estudioso de los fenómenos sociales y plantear soluciones, programas que liberen a la clase dominada, vejada, y obtenga los derechos ciudadanos.

Contradictorio, es llamar militante sandinista a quien no conoce ni está comprometido con los conceptos de izquierda, ni concibe relaciones horizontales con el poder y se muestra sumiso ante las arbitrariedades o las comete.

No somos perfectos los animales humanos, sin embargo ser revolucionario es una actitud permanente para superar las imperfecciones animales. Podría llamarlo, mejor, ser evolucionista partiendo de Darwin.

No imagino a un militante sandinista que desconozca el papel que jugó el trabajo en la transformación del mono en hombre, ni haya estudiado materialismo histórico y dialéctico, y se encuentre alienado.

Partido de masas contra partido de cuadros

Quienes apuestan por un partido de masas, restan importancia a un partido de cuadros, descartan las características del militante, formado en el pensamiento, o como escribía el comandante de la revolución, Ricardo Morales Avilés, formado en el pensamiento sandinista con base en la filosofía materialista.

El sandinistas es un ser pensante, analítico, opuesto a la dominación de clase, de unos pocos sobre la mayoría de empobrecidos nicaragüenses, entre éstos militantes históricos, combatientes insurreccionales olvidados por quienes subieron al estrado como grupo dominante.

Entregar militancia a personas que no disciernan sobre la diferencia entre el trabajo asalariado y el capital, sus consecuencias y daños a la clase trabajadora, es crear masas circunstanciales alrededor del simbología, y presentarlas en actos, sin contribuir a transformaciones sustanciales.

La miseria en Nicaragua es consecuencia del criterio de quienes ostentan cargo público, sobre la mayoría de habitantes. Los primeros piensan sumar capital vertiginosamente, utilizando el Estado en beneficio propio y de grupos afines o socios. Los segundos, en suma jamás han salido de la miseria conceptual y económica. No se han liberado.

El militante sandinista es quien se libera del señorío de quienes desde el Estado imponen sus ideas, sus formas de organización, y reprimen las libertades ciudadanas. Es inaudito, concebir a un sandinista sin rebelarse ante las arbitrariedades, abusos, y corrupción de “la autoridad” cualquier sea.

Existe diferencia entre el militante sandinista y el simpatizante del FSLN. No es un asunto de categorías en escala de mando, sino de formación ideológica, aun cuando muchos que se decían ideológicamente materialistas, ahora son capitalistas mitómanos y militantes del FSLN.

En el FSLN, la hegemonía revolucionaria no existe. Por tanto, tampoco coexiste homogeneidad en sus cuadros, que oscilan entre millonarios y pobres, éstos, asignados al trabajo electorero, sin gozar los beneficios económicos, ni siquiera proporcionales a los ingresos de directivos.

Esa desigualdad, es consecuencia de las diferencias entre el trabajador asalariado y los capitalistas. En el FSLN, los capitalistas no quieren partido de cuadros, de pensantes con autoridad moral apegados a principios.

En el FSLN quieren engañarnos con la masificación, como muestra de aceptación electorera. Un carné recibido sin méritos, o sin los méritos ideológicos y sus actos, es una farsa. Probable, algunos o miles quieran ser militantes del FSLN, tienen derecho, sin embargo debiesen transcurrir, al menos, por una formación política cognoscitiva.

Serán militantes sin convicción

Antonio Gramsci, escribió: “Esto es el centralismo democrático: todos los cargos están abiertos a los militantes y son electivos, con libertad para deliberar pero, una vez elegidos los cargos y las líneas a seguir, todo es indiscutible, hay una subordinación jerárquica de los cargos. La autoridad viene de arriba, la confianza viene de abajo.”

Con la masificación, en el FSLN obvian la calidad requerida para deliberar, la capacidad para solucionar, la habilidad para obtener resultados satisfactorios en beneficio de la sociedad y no me refiero a dádivas o proyectos asistenciales, sino a programas económicos y políticos alteradores de “la cultura nacional”.

Más bien, en el FSLN tratan desvirtuar el pensamiento sandinista. Los sitúan arcaico, sino veamos dónde están las obras de Carlos Fonseca, Ricardo Morales Avilés, Oscar Turcios, José Benito Escobar, Leonel Rugama, Eduardo Contreras, Germán Pomares, entre otros pensantes.

Imagine, que en el FSLN entregan militancia a personas que jamás han leído las reflexiones de los dirigentes mencionados, mucho menos estudiado historia y filosofía materialista. Y se le nombra militante a quien recibe carné por necesidad de un trabajo o carta preferencial. Están creando un partido de mentiras, de masas sin cuadros que dirijan científicamente el proceso de cambio.

Debe ser que no quieren cambio de sistema, sino permanencia de métodos, tradicionales y culturales, para remozar las relaciones de poder, con muestras de sensibilidad social, obviando la lucha de clases entre dominante y dominado. Si no fuese, a la militancia del FSLN hubiesen convocado en todos los sectores, desde las bases, para discernir y elaborar planes programáticos.

La intención con los Consejos del poder ciudadano, más bien ha contribuido a fraccionar al partido, imponiendo estructura que suplanta la que en las bases durante años han formado las personas para defenderse del capitalismo feudal o agruparse en busca de logros.

Contradicción entre militantes viejos y nuevos

Con la derrota electoral de Daniel Ortega y Sergio Ramírez, en 1990, cientos de militantes sandinistas quedaron empobrecidos, luego de entregarse al combate contra la Guardia Nacional de Somoza y defender la Revolución Popular Sandinista y a su Dirección Nacional.

Por su capacidad de lucha y experiencia organizativa, la histórica militancia sandinista de base, ha sobrevivido a las exclusiones y opresiones de los gobiernos de la derecha tradicional. Nada más resistiendo las políticas clasistas del capitalismo feudal.

Otros, los nuevos sandinistas, “más preparados”, y que no combatieron o fueron funcionarios menores en los ochenta, siempre en la burocracia, en los pasillos de la corte, se asociaron en el mercado, aprovecharon las influencias, capitalizaron al partido y ellos obtuvieron buenas comisiones.

Pero no sólo capitalizaron al partido, muchos de ellos, demasiados, se convencieron de que merecen una vida cómoda, igual a los capitalistas, y fueron cooptados con todos y sus malos gustos de consumo y presentación. Hasta escenificar el ridículo y lo cursi, made in.

Siendo como es de burlesco el nica, escucho a militantes insurreccionales y defensores del FSLN en los ochenta, expresar que es lesivo recibir de nuevo el carné de militante de quien no tiene méritos o a la par de quien hasta, en este proceso masivo, dice ser revolucionario.

Y prudente, como también es el nica, confiesa un trabajador del Estado: Mejor yo agarro ese carnet, no vaya a ser y me corran del trabajo… y la cosa está fea, todo caro… y no hay chamba.

Otros, firmes en sus convicciones, pregonan: Yo no voy a ir a recibir un nuevo carnet de militante si me lo entrega fulano de tal, oportunista en el partido, con procedimientos viciosos.

Por supuesto, hay quienes convencidos recibirán la militancia, orgullosos de autollamarse revolucionarios y reclamar con autoridad el rescate de los principios por los cuales murieron miles de compañeros y compañeras.

Mientras las injusticias del sistema opriman al pueblo nicaragüense, el militante sandinista es el primero en desobedecer. Veremos si los nuevos militantes van a responder a las calidades conceptuales y asumirán juicios argumentados, votarán por el FSLN, o reproducirán código de la sobrevivencia en la miseria: obedeciendo absurdos.

(Lunes 15 de junio 2009)

martes, 24 de agosto de 2010

Tomás Borge y la crítica en el Frente Sandinista


Tomás Borge, uno de los fundadores de la guerrilla sandinista, se refirió a la crítica en el FSLN, recordando a Carlos Fonseca, Jefe de la Revolución, quien siempre motivó a los sandinistas para que, argumentando “cara a cara mirando a los ojos”, respetuosos expresaran sus desacuerdos con directrices o actos inapropiados.

Tomás lo dijo durante un homenaje dedicado a él en Matagalpa, el 13 de agosto, con motivo de su octogésimo cumpleaños, explicando que la crítica debía ser constructiva, certera, sin dañar los sentimientos de los compañeros y éstos debían disponerse a escuchar para corregir.

Directamente, señalándolo con el dedo, se lo expresó al Secretario Político Departamental, Alcalde Municipal, y varios cargos, Sadrach Zeledón, a quien sus detractores le han creado fama de conducta centralizadora e infalible con los empleados, y tolerable con directivos del FSLN desprestigiados por actos que lesionan los principios sandinistas.

No sé si Tomás conoce las valoraciones sobre el regente departamental o se lo recordó para que siempre considerara atender a quienes exponen otro enfoque de los acontecimientos. Lo importante es el señalamiento en público, como una lección.

Crítica y autocrítica fueron primordiales para la superación individual, mejorar las relaciones sociales y la efectividad de las misiones, aun con las limitantes humanas de la individualidad y el verticalismo del mando guerrillero.

A pesar de abusos y errores cometidos con la práctica de reflexionar y proponer, el ejercicio facilitó la formación conceptual de revolucionarios y la corrección de insuficiencias personales y colectivas.

Si bien es cierto la crítica fue uno de los factores de división del FSLN en los años setenta, cuando incluso Carlos fue reprochado por los hermanos Ortega y otros mandos guerrilleros, y brotaron amenazas y sentencias de muerte, la autocrítica fue el camino hacia la unidad de las tres tendencias: Guerra Popular Prolongada, Proletarios, y Terceristas.

Durante los años ochenta, mal que bien la crítica y autocrítica favoreció la unidad en defensa de la revolución, avalando el método correcto, lo inadecuado como dijo Tomás son los señalamientos sin contribuir a la reflexión y más bien dañar.

La complejidad de valorar la opinión como perjudicial o correctora radica en la capacidad del crítico y del criticado, ambos deben superar la costumbre autoritaria de la verdad absoluta y la ofensa, y abrirse tal abanico a la diversidad de apreciaciones, sobre el fenómeno, expuestas con evidencias y cortesía.

Ahora no existen posibilidades de crítica

Muestra de la erradicación de la crítica en el FSLN es el manejo deficiente de la contradicción surgida después de la derrota electoral en 1990, no lograron limar asperezas, desapareció la dirección colectiva, inició el caudillismo, y ahora existen el Movimiento del Rescate del Sandinismo y el Movimiento Renovador Sandinista, más un no organizado movimiento de combatientes y colaboradores inconformes decididos a no volver a votar por Daniel Ortega.

Los danielistas pueden afirmar que esos inconformes no representan a nadie. Ese mismo argumento escuché en los setenta, cuando la división del FSLN, y luego tuvieron que retractarse y reconocer la soberbia y la incapacidad de entendimiento de los cuadros guerrilleros.

Eso recordaba cuando paradójicamente, Tomás en su discurso llamó traidores a sandinistas en desacuerdo con la conducción del FSLN, mencionando al Comandante de la Revolución Henry Ruiz “Modesto” y a la Comandante Guerrillera Dora María Téllez, “y otros que andan por ahí con los enemigos”.

Incluso aseveró que el Comandante de la Revolución Víctor Tirado, de origen mejicano, antes tercerista y ahora opositor al danielismo, “por bondad” de la revolución adquirió la nacionalidad nicaragüense, cuando en realidad Víctor se la ganó porque durante más de una década de guerrillero contribuyó a la victoria de 1979.

En los años setenta llamaban traidores a quienes exponían tácticas diferentes, Tomás así les califica ahora a sandinistas que proponen una conducción y un programa de gobierno distinto.

Olvidó que durante la división de ellos, cada uno de los dirigentes descalificaba a los de otras tendencias, actitud que por falta de coordinación en la clandestinidad costó la vida a comandantes “hermanos entrañables” valiosos en la lucha contra la dictadura somocista.

Hubiese deseado armonía en la arenga de Tomás, escucharlo llamando al diálogo, a la negociación con mesura y propuestas, a buscar la superación de las inconformidades políticas y unido el sandinismo mejorar la efectividad del partido y el gobierno.

Me habría gustado reconociera los errores debido al centralismo, el nepotismo, la corrupción, la opulencia, la ansiedad de riqueza, el servilismo, la injusticia con compañeros que dedicaron su vida a la revolución y sufren marginación y miseria.

Pero no, a unos pasos de donde yo estaba frente a él, Tomás se dedicó a ensalzar y justificar a Daniel Ortega, a llamar a la unidad aceptando todo lo que Daniel dice y hace, sin el sentido crítico con el cual inició su retórica.

Se extendió en loas a Daniel, a pesar de darse cuenta del endiosamiento promovido por Ortega, cuando Sadrach Zeledón, quien se ha mimetizado repitiendo el nombre de Daniel a cada rato, inició su discurso de bienvenida al cumpleañero diciéndole: “Aquí dejó el ombligo el comandante Daniel Ortega, perdón el comandante Tomás Borge”, pues éste nació en Matagalpa y Daniel en Chontales.

Sin embargo Tomás, con su oratoria gesticular, trató de justificar al Alcalde, aunque no pudo lavarle la cara ni él disimular el culto a la personalidad que se instaló en el Frente Sandinista despreciando la crítica consciente y argumentada para construir un ser y una sociedad libre de reverencias al poderoso.

jueves, 12 de agosto de 2010

Daniel Ortega no convence

Esa interrogante, en mí, ha permanecido desde 1996 cuando Daniel perdió las elecciones compitiendo con Arnoldo Alemán, un personaje evidentemente somocista, corrupto, antítesis del programa social, económico, político, del Frente Sandinista que se basó en las aspiraciones de la mayoría empobrecida y oprimida del país.

Temo sesgarme por mi antipatía hacia Ortega nacida, desde 1981, cuando conocí su actitud autoritaria en La Voz de Nicaragua, durante una asamblea con trabajadores donde yo era un novel periodista.

También he reflexionado sobre otra posible razón por la cual no me agrada Ortega, y es mi lectura del escrito de Carlos Fonseca: “Algunos apuntes sobre la montaña y la coyuntura actual”. Pues, Carlos Fonseca es la persona que más admiro y me convence en el sandinismo, sus escritos y ese en particular es una referencia esencial para comprender la actualidad del FSLN.

Quiere borrar a Carlos Fonseca

No me agrada Daniel porque imprime rótulos donde se coloca heredero, representante, descendiente, continuador de Andrés Castro, Rubén Darío, y Augusto C. Sandino. Hasta podría aceptarle que manipule las figuras, pero es irrespeto negar la imagen del Jefe de la Revolución como descendiente político de Sandino.

En 1994, un amigo, militante en el orteguismo, me confesó que Ortega y su grupo pensaban: “La única salida para estabilizar el país es aliarse con el somocismo, al cual el sandinismo no ha podido derrotar”.

El somocismo debía confiar en los directivos sandinistas. Pero aún aliado con algunos connotados somocistas, Daniel no alcanza mayoría de aceptación en las votaciones, debe ser porque representa absolutismo y represión, pues endiosamiento, religiosidad, reverencia, corrupción, lealtad, servidumbre, tal vez no desagradan tanto a la sociedad.

Temo me domine el nihilismo y observo las bondades del presidente Daniel Ortega: programas sociales destinados a los pobres, fortalecimiento del gran capital, y fortalecimiento de su grupo de seguidores cercanos.

Las personas no necesitan recibir “beneficios” condicionados, sino capital para desarrollar capacidades, competir en igualdad, y vencer la pobreza. No me satisface ese programa de desarrollo de Daniel, porque sigue aumentando el capital de unos pocos; a lo mejor no importa lo numérico sino la concepción capitalista y las influencias ideológicas de ese grupo de pocos.

Daniel Ortega lleva treinta y un años en el primer plano político de este país. Ha hecho y deshecho, mangoneado y amenazado, comprado y vilipendiado, es decir todo lo que molesta al sandinista que luchó por el cambio y sigue anhelando un país superior, en donde verdaderamente acabemos con la miseria.

Tampoco Daniel ha logrado convencer a los pobres nicas migrantes a retornar al país, y se convierta realidad el vencimiento de la miseria y vivir en mejores condiciones económicas.

Persiste favoritismo y corrupción

Pero, los ricos siguen siendo pocos. Daniel Ortega, y sus asesores, no han logrado convencer ni a la mayoría de capitalista ni a la mayoría de pobres para que superen el atraso.

Daniel Ortega sabe que su gobierno practica vicios administrativos de antaño, enriquecen a quienes danzan en el redondel presidencial y empobrecen a quienes no reverencian. Luego, el paso sería aniquilar a quien se volvió peligro.

Esas costumbres no me gustan, no les gustan a sandinistas que detestamos la corrupción, el servilismo, las humillaciones, la injusticia. A la militancia sandinista le importan esos conceptos, a las personas sensatas les preocupa la violación a la institucionalidad, la legalidad, y la ausencia de razonamiento.

La sociedad está cansada de pan y circo, limosna y represión, analfabetismo e irracionalidad. Y si no está cansada la sociedad, y me equivoco como suele suceder, pues yo deseo que Daniel Ortega no siga como Secretario General del Frente Sandinista de Liberación Nacional. No me convence, es conservador.

Daniel prefiere aliarse con quienes, en su mayoría, son objeto de comercio, oportunistas, y reprimir a quienes siendo sandinistas argumentan para que corrija sus desaciertos, o nada más considere opiniones diversas, o tan solo respete a cuadros del FSLN que han sido excluidos por autorización de personas inescrupulosas, desprestigiadas.

Daniel Ortega y sus asesores conocen muy bien, su aparato de seguridad es eficiente, dominan excelente información para corregir, pero han ingresado al manejo político financiero de antaño, me remonta a los años treinta del siglo pasado. El capital, unos pocos, negociando los destinos del país.

No aglutina las calidades del sandinismo

¿Cuál pueblo presidente? Daniel no ha sido capaz de aglutinar a lo mejor del sandinismo, y no lo digo por discriminación, pero la experiencia de luchadores es digna de ser escuchada en el FSLN. No es un acto formal, con los medios de comunicación, sino en sesiones de trabajo para estructurar una organización para el futuro, no del pasado.

El FSLN ha decrecido en calidad. Su política de renovación de cuadros, masiva, no resulta en superioridad conceptual. Mas bien la tendencia es hacia el activismo operario de las masas y la servidumbre fiel. Es casi imposible encontrar a un danielista que acepte otras visiones del mismo fenómeno.

¡Ah Daniel no tiene la culpa, es el neoliberalismo! - dicen sus fieles. ¡La culpa la tienen los traidores, vende patria! - gritan los orteguistas. ¡Uh, en este país la traición ha sido el pan de cada día, y se paga con la muerte! - recuerda la tradición.

Daniel a cada rato habla de traidores, lo mezcla con la reconciliación, y habla de dios, de Su Eminencia Reverendísima Cardenal, de la Virgen de Guadalupe quien le concedió el milagro de retornar a la presidencia del país, de Santo Domingo de Guzmán, Don Bosco, y de cada santo en todo el país, y se proclama cristiano.

Es traidor quien se niega a cambios conceptuales, y retorna a prácticas del pasado, a las presiones a empleados públicos. Es traidor quien se mimetizado en el monstruo contra el cual se combatió: poderío absoluto, amenazas, corrupción, servilismo.

Este Daniel es una verborrea compleja, es decir nada claro, y poco atractivo. Repite y repite la frase “Capitalismo Salvaje, a como dijo su Santidad el Papa Juan Pablo Segundo”. Pero entre sus colaboradores predomina una voracidad de riqueza que indigna por las actuaciones que derivan en injustas relaciones políticas, sociales, y económicas.

Esa deficiente oratoria de Daniel, es otra de las causas por la cual no me gusta. ¡Cansa! Son los mismos ejes, el mismo lenguaje, su misma concepción y práctica desde hace treinta y un años. Lo único que ha variado es su imagen física y el retorno de su alianza con un sector del capitalismo conservador y una parte de directivos de iglesias.

Finalmente no me convence su pretensión de caudillo, siendo el principal descontento, pues de su manía de permanencia (for ever) resultan los desaciertos descritos y el rechazo.

martes, 27 de julio de 2010

Doctorado Honoris Causa a Douglas Stuart Howay


Por decisión unánime de su cuerpo de dirección, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) le otorgó el Título Honorífico de Doctor Honoris Causa en Educación, el sábado 10 de julio en el “Auditorio Douglas Stuart Howay” del recinto universitario “Mariano Fiallos Gil” de Matagalpa.

Así, la academia le reconoce “su destacada labor como Docente e Investigador, su valiosa contribución a la formación de varias generaciones de Estudiantes y Profesores, su compromiso ético y aporte para el conocimiento y difusión de la Cultura Nacional y su desempeño Ciudadano y Luchador Social.”

jueves, 15 de julio de 2010

Mi expulsión del Colegio de Periodistas de Nicaragua

No me genera ira, ni tristeza, ni desmotivación, tampoco me considero excluido del oficio preferente en mi hacer, nada más siento compasión por quienes decidieron borrarme de la lista colegiada y quienes respaldaron el atropello, aún cuando por legalidad soy miembro fundador del Colegio de Periodistas de Nicaragua.

En situaciones peligrosas recuerdo a Nietzche, pues la ira me acercaría a la animalidad, la tristeza me inmovilizaría, y la compasión no permite sentirme inferior a los agresores.

Son treinta años, desde que asistía a la universidad, dedicado al periodismo, fundamentalmente para ejercer mi necedad de pensar y expresarme en público, regido por principios éticos y profesionales contribuyendo a la comunicación social, a la disertación con argumentos.

Mi formación en la casa, los colegios, y disciplina autodidacta, me llevó a constituirme en un ser político consciente. Decidí estudiar periodismo, adquirir destrezas que me permitiesen escribir coherente erguido como facilitador para que las personas no teman deliberar y pronunciarse en público.

El triunfo de la Revolución Popular Sandinista me motivó el periodismo. Consideré dedicar tiempo completo a contribuir con el histórico programa de gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, y con los deseos libertarios de un pueblo oprimido durante siglos de feudalismo, intervenciones militares y políticas de Estados Unidos, y dictadura militar.

Fui alumno, en aulas y oficinas de prensa, de prestigiados maestros, ellos me corrigieron cuartillas y conocieron mi rebeldía. Lo pueden testimoniar María Elena Artola Juárez, Raúl Arévalo Alemán, Yelba López Tablada, y Edelma Cruz, colegas que me instruyeron cuando fui reportero del Noticiero Monimbó en 1981 donde inicié mi vida laboral de periodista político, aunque lo correcto es afirmarme político haciendo periodismo.

En aquel entonces, Pepe Ruiz era el director de la radio, Denis Schwartz y Carlos Almanza locutores del noticiero, Paco Mejía conducía su estelar programa musical de los Beattles, Pepe Calero con su voz portentosa animaba. Iván Ulloa narraba deportes.

Transité fugaz por Radionoticiero Sucesos, y experimenté las exigencias de José Esteban Quezada, su director, uno de los mejores periodistas del país.

En La Voz de Nicaragua, en 1981 inicié la publicación de mis comentarios políticos en los noticieros, autorizado por Carlos Guadamuz, director de la radioemisora oficial de la Junta de Gobierno y Reconstrucción Nacional, quien durante años fue compañero de cárcel de Daniel Ortega. Me supervisaban Adrián Roque, jefe de prensa, y Teatino Santana, jefe de información. Me leían y sugerían Susana Mendoza, Gloria Cruz, Carlos Almanza, voces experimentadas en lectura de noticias, y radioteatristas.

Me orientaban y corregían César Cortéz Téllez, Roberto González Rocha, Abraham Quijano Macanche, Tacho Sánchez.

Guadamúz me seleccionó ir corresponsal de guerra al Río Coco, durante la sublevación llamada Navidad Roja (Diciembre 1981), nombrándome responsable de tres compañeros: dos locutores y un periodista.

Dejé mi familia, la universidad, la ciudad, para enfrentar a la muerte. Abandoné la posibilidad de convertirme en un periodista nacional estando cerca de las ventajas que crean la figuración pública y las que resultan del codeo con el poder político. Lo más que estaría en misión era tres semanas. Es penoso que no lo pueda corroborar el Comandante Guerrillero Marcos Somarriba: Voluntario me quedé cuatro años en Zelaya Norte, evadiendo emboscadas, morteros, bombardeos por tierra y mar, y otras vicisitudes. Por eso, en la zona, me nombraron jefe de medios de comunicación del FSLN y fundé y dirigí varios medios. El periodista y Comandante Guerrillero William Ramírez era mi jefe, conoció mi dedicación al trabajo, irreverencia y excentricidad.

No lamento, desde entonces enfrenté intrigas de quienes cerca del poder manifestaron lealtad sumisa a los jefes, algunos de aquellos con méritos pero ensombrecidos por su servilismo, de igual manera reté al autoritarismo, esa práctica que los políticos han convertido en cultura, un modelo conceptual de superioridad para unos e inferioridad para otros.

Así, después de salir de Zelaya Norte, solicité al FSLN irme a Matagalpa, a continuar recorriendo sendas de guerra, como miembro del Departamento de Agitación y Propaganda del partido.

Trabajando en Radio Insurrección seguí ideando ejes propagandísticos e informativos, divulgando las críticas y aportes de la población y mías, empeñándome en sostener la eficiencia aprendiendo diario, trabajando siempre. No importó vacaciones, ni días feriados, aun sin recibir salario acorde con mi responsabilidad profesional, mucho menos prebendas que siempre rechacé. Nada extraordinario, igual a miles de sandinistas que se liberaron de la opresión y se entregaron a la salvación de los oprimidos.

En 1990, con la derrota electoral del FSLN no me quedé con la radioemisora y sus bienes, ni con las cuatro o cinco licencias de operador de frecuencias radioeléctricas que el FSLN puso a mi nombre, me planté para que fueran propiedad de los trabajadores; sin embargo los directivos del FSLN en Matagalpa se opusieron, se la entregaron a la alcaldía ganada por la UNO, y maniobraron para nombrar director a una persona de su confianza que posteriormente desmanteló la radio y dejó en la calle a los trabajadores.

Debido a mi cargo de director de Radio Insurrección, soy miembro fundador de la Asociación de Profesionales de Radiodifusión de Nicaragua (APRANIC), propietaria de Radio La Primerísima que dirige William Grigsby Vado, y donde ha laborado como reportero, durante años, el actual presidente del Colegio de Periodistas de Nicaragua quien me borró de la lista de colegiados.

Ser periodista sandinista me llevó a decidir ser comentarista político (sin pedir salario) de Barricada, diario oficial del FSLN, para enfrentar al sistema reproductor de valores y actos con los cuales no estoy de acuerdo y son la causa de la miseria que sufre la mayoría de nicaragüenses. Eso lo sabe Tomás Borge, director en aquel entonces, Bayardo Arce, otros dirigentes del partido, y lectores de la Página de Opinión.

Cerrado Barricada, El Nuevo Diario recibe mis comentarios y los publica en la Página de Opinión, desde allí continué expresando mis criterios sobre la realidad del país, invariable a mis conceptos, a la libertad de pensar y escribir. Así como me opuse a las injusticias que cometían los gobernantes de derecha, igual critico los desaciertos de Daniel Ortega y sus seguidores.

Escribo esta larga relación entre política y periodismo porque me he dedicado a conocer y experimentar, con base en mis conceptos sandinistas, y el análisis de Marx, Engel, Ho Chi Minh, sobre la sociedad, y de Jung, Fromm, y Pavlov sobre los individuos.

Por mis principios no me gusta Daniel Ortega como líder del FSLN, desde 1981 le conocí en la sala de prensa de La Voz de Nicaragua, y desde entonces no me simpatiza, fue promotor de la represión contra compañeros periodistas ansiosos de aportar.

Lo reitero intentando que sus seguidores corrijan los desaciertos y los cuadros honestos luchen buscando asumir responsabilidades que les han cercenado los danielistas, y enrumben al país hacia el bienestar.

Por estar en descuerdo con Daniel Ortega maniobraron para que no fuese electo Presidente del Colegio de Periodistas de Nicaragua, por la misma razón me borran de la lista de colegiado, además por mis propuestas que demeritan lo actuado por el presidente del organismo y la expresidenta de la Comisión de Ética y Honor, actual Secretario de la Junta Directiva, Martha Marina González, diputada del FSLN y periodista.

Mi formación ideológica, sandinista, no concibe arrodillarme ante la represión. No olvido que se debe luchar contra las arbitrariedades y la corrupción. Tengo presente el rostro de amigos y amigas que murieron, y el de amigos y amigas combatientes que se runguiaron contra Somoza y enfrentaron la intervención de los Estados Unidos en los ochenta.

Mi trayecto lo conocen cientos de periodistas y trabajadores de medios de comunicación, que en alguna ocasión compartimos el trajín revolucionario, y lamentablemente, por asunto de espacio, no los puedo mencionar a todos y todas.

Por no aprobar a Daniel Ortega también boicotean mis escritos electrónicos, y presionan a organismos e instituciones para que no contraten mis servicios profesionales. Pero no me voy a silenciar, no sería yo una persona sumisa, servil, corrupta, injusta. Reclamo mi derecho a que me reintegren al Colegio y continúo ejerciendo mi derecho a publicar lo que pienso.

VULGARIDAD Y VIOLENCIA EMPODERADAS

Niña durmiendo en el parque Rubén Darío, Matagalpa, porque huyó de la violencia en la casa donde habita.   El lenguaje soez cotidiano no mer...