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Niña durmiendo en el parque Rubén Darío, Matagalpa, porque huyó de la violencia en la casa donde habita. |
El lenguaje
soez cotidiano no merece ser considerado folklórico ni identidad cultural,
tampoco jocosidad, es agresivo destruyendo la salud mental y demasiadas veces
precursor de golpes y crímenes.
Personas con baja escolaridad y
quienes se autoproclaman instruidas expresan léxico prosaico, entre pobres y
adinerados se propaga como la peste, afecta la formación psicológica del
infante creándole traumas y conducta disfuncional que persisten durante sus
relaciones sociales adultas.
De generación en generación se ha
transmitido la vulgaridad y la violencia, pocos mamíferos humanos se han
desprendido de ella o no se dejan cooptar; la mayoría las saborea, masivamente
se involucra atacando a quien es distinto en muchos aspectos o similar en
aspiraciones.