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Pintura de Anabel Velásquez - Matagalpa |
Resulta normal que sean distintas las conductas y
opiniones de las personas, pero en vez de enojarse por esas diferencias es
preferible disfrutar y comprenderlas, respetarlas a menos que las disensiones
conduzcan a la animalidad reprochable de agredir o eliminar al otro. En la sociedad nicaragüense la historia nacional es de
violencia, cargada de batallas sanguinolentas entre quienes piensan distinto,
entre quienes quieren dominar al otro. El antiquísimo y actual estadio primario
del humano, en el proceso de crecimiento cognoscitivo no todos evolucionan.
Quienes se consideran y son en su actuar los más
inteligentes obtienen pronto fabulosas ganancias económicas, en los escenarios
de la política se lucran sin escrúpulo, en el bando donde participen obtienen
utilidades. El triunfo es de los más hábiles -aseguran públicamente- sin
embargo es de los más inhumanos.