jueves, 17 de mayo de 2018

Balazos, heridos, muertos, odio, en Matagalpa


A las diez de la mañana, del marte 15 de mayo, me avisan que la policía ataca a quienes están en la barricada en el puente de la salida hacia Managua. Veo un video en facebook, donde avanza la tropa de la gobierna y una señora le grita “asesinos… dejen en paz a los chavalos”.

Decido ir al terreno. Me voy caminando hacia el oeste de la ciudad y sigo escuchando disparos de morteros y algunos tiros de fusil. Un motorizado se detiene y me grita: “Estos hijueputas están matando a la gente”. Se altera mi sistema nervioso, pero sé que debo mantener control.

Pienso que podré morir. No llevo arma y no tengo la agilidad requerida en estos casos. ¿Qué importancia tiene que vaya a ser testigo de la masacre? ¿Para escribir un nuevo libro? ¿Para comunicar que una parte del pueblo está insurrecto? ¿Para que me sigan ofendiendo y amenazando seguidores de la gobierna? Ni me pagan por escribir. Bien podría irme a refugiar a una hermosa casa rural de un amigo en la montaña.

Barricadas en Matagalpa

La zona sur de ciudad Matagalpa, el cerro La Virgen, es territorio ocupado por jóvenes del Movimiento 19 de abril, y pobladores los respaldan abasteciéndolos, igual cuando la lucha urbana contra Somoza; quienes los orientan en tácticas de defensa son adultos experimentados que vivieron la insurrección contra la otra dictadura o son exmilitares sandinistas.

Ahí están las históricas y emblemáticas barricadas con adoquines y otros objetos, y el tóxico humo de las llantas quemadas, otro símbolo de rebeldía que no ha sido erradicado, pues el fuego inspira a la batalla, como en los años setenta, por eso no falta el Molotov, arma incendiaria casera para defenderse de las tropas con armas de guerra y gases letales oficiales. En los cerros, francotiradores del ejército y la policía esperan la orden para iniciar la cacería.

En el recorrido vi chavalos y chavalas estudiantes, trabajadores y obreros de los barrios, o desempleados, con máscaras o pañuelos y trapos ocultando sus rostros. Empuñan morteros, cargan piedras, enarbolan huleras (las nombran francohuleras). Bien agitados, dispuestos a mantener sus posiciones, arriesgando la vida, tal a como lo hicieron la noche del viernes 11 de mayo enfrentando la ofensiva de policías y grupos de jóvenes progobierno que les dispararon, en el puente de la salida a Managua, al oeste.

Jóvenes prudentes en Matagalpa


Otra vez, chavalos y chavalas del Movimiento 19 de abril, demostraron el control de sus emociones y prevaleció la razón en el grupo.

Algunos estaban empecinados, dispuestos a situarse en la carretera por donde se sale a Managua, pero ahí estaban las personas afines a la gobierna esperando a sus compañeros que arribaban de los demás municipios.

Observé en los rostros y gestos, de chavalos y chavalas opositores, expresiones de honor y valentía, no dejarse pisotear y acobardar por el poder gubernamental.

El antecedente es que chavalos y chavalas llamaron el martes 8 a un plantón pacífico en la salida a Managua, que se realizaría el miércoles 9 a las 3 de la tarde. Sin embargo, la alcaldía de Matagalpa envió parlantes a las calles, el miércoles 9, anunciando la concentración de la gobierna en el mismo lugar, a las 2 de la tarde, para iniciar una marcha por la ciudad, diciendo que quieren “la paz y el cariño”.