Carlos cumpliría años el 23 de junio
No lo estudian, ni lo promueven
en el Frente Sandinista. Sigue siendo un peligro para la clase dominante. Hasta Daniel Ortega, en un emblemático rótulo,
lo borró de la historia. La Casa Cuna refleja el escaso uso oficial de la
simbología obviando contenido.
A varios jóvenes activistas,
luciendo camisetas del FSLN, les he preguntado por Carlos Fonseca, y no
analizan en tanto desconocen su obra intelectual, tampoco conocen su biografía,
sus respuestas no superan referencias vagas, sin embargo comprenden que una de
sus cualidades fue ser honesto.
Quienes le conocieron atestiguan que
fue incapaz de vivir sin modestia, nunca malgastó el dinero de la guerrilla y
como él fueron algunos, aunque no creo hayan sido iguales quienes le organizan
la revuelta interna en los años setenta.
Fue cuestionado el pensamiento,
análisis y propuesta, de Carlos, sin embargo tratan de ocultar el fenómeno,
falsear la veracidad, y limitar su figura a esculturas horrendas en varios
parques de Matagalpa, mantener arcaico el museo “Casa Cuna de Carlos Fonseca”, y ponerle flores en el mausoleo del
Parque Central de Managua.
Al menos en Matagalpa, su casa
natal debiese prestar condiciones como museo, con audiovisuales, video conferencias,
ponencias académicas, y visualmente diseñado, que ahí se inicie un programa
académico para la cátedra, método socrático.
Lo que algunas personas dicen de
Carlos es: “si estuviera vivo apoyaría al
comandante”, “ya hubiera mandado a la cárcel a un poco de sinvergüenzas”, “este
sandinismo no es el de Carlos”, expresiones insustanciales en comparación
con la magnitud del pensamiento de Carlos.
Carlos destacó la importancia de la crítica, es decir el derecho de cada
militante a pensar y proponer con rigor: “Debe
tener un auténtico espíritu crítico, ya que tal espíritu de crítica
constructiva le da consistencia mayor a la unidad y contribuye a su
fortalecimiento y continuidad, entendiéndose que una crítica mal entendida que
expone la unidad, pierde su sentido revolucionario y adquiere un carácter
reaccionario”.
Cada vez que leo ese párrafo, con
esas construcciones gramaticales e ideas superiores, me pregunto cuántas
personas le comprendieron. Es seguro que no entendieron su recomendación: Y también enséñenles a leer.
Si los pobres no aprenden a leer
desde pequeños jamás lograrán vencer las injusticias, no tendrán instrumentos,
conocimientos, para enfrentar y ganarle al sistema que le oprime. Carlos no
dijo enséñenle el abecedario y a firmar.
A los gobernantes no les interesa
que Carlos continúe influyendo en la sociedad, si no le temieran estuviesen
divulgando su obra con el sello de las empresas editoriales propiedad del FSLN.
Pretenden limitar la figura de
Carlos. En Matagalpa, por ejemplo, al pie de la estatua, en el parque Francisco
Morazán, se destaca una placa que en la noche es iluminada intensamente por
alógenos y se leen los nombres de varios directivos del gobierno del FSLN supuestos
patrocinadores de la escultura.
Algunos sandinistas han rechazado
el uso politiquero de la imagen de Carlos de parte de los funcionarios públicos
ahí nombrados, pues deducen que su interés es hacerle creer a las personas que
ellos son sus continuadores, sin embargo algunos militantes saben que lo
borraron de los rótulos partidarios.
Para los veteranos sandinistas el
Comandante Jefe de la Revolución
sigue siendo Carlos Fonseca, sus principios son referentes de las aspiraciones
revolucionarias; y es probable que algunos de ellos les transmitan a sus
descendientes las cualidades y calidades “del
mejor hijo de Augusto C. Sandino”.
Carlos construyó el FSLN, pero su programa ha sido desplazado, lo que él
dijo comparemos con la actualidad: La
conciencia colectiva, la conciencia de que es la energía de un conjunto de
hombres lo que integra la vanguardia, es imprescindible en el espíritu
militante. Ese espíritu colectivista, que lo sustenta la modestia, debe
convertirse en una pasión en el militante Revolucionario.
La conciencia colectiva es conducta filosófica, sin sentido de propiedad,
modesta; muy difícil de alcanzar sin una formación intelectual para asumir ese
modelo de vida aun con las represiones del sistema y la sociedad.
En el FSLN no se vislumbran los preceptos de Carlos. Domina la ansiedad: mansiones,
escaparates, jets, salones, comilonas, ebriedades, en el organigrama siciliano
donde la individualidad es la coincidencia.
*Autor del libro: Reflexiones
críticas desde el sandinismo.



