 |
| Sergio Simpson. |
Casi nunca me refiero a mis
privilegios y uno de ellos es la educación que recibí prohibiéndome actuar
injuriando a otro para ocupar su espacio, ser como esos que en jerga popular se
les llama serrucha piso. Me formaron en mi casa para despreciar esa actitud y
me fortaleció absorber a filósofos, psicólogos, y sociólogos.
De tal manera que cuando jovencito
inicié mi labor interactuando con otras personas me enfoqué en aprender, en ser
mejor que yo, sin pretender ser superior a los demás aun con resultados aceptables
-aunque no geniales- en el primario ambiente donde me desempeñé con mis
imperfecciones.
Así me vi obligado conceptualmente
a pisotear como cucarachas a las lacras luego que trataron de desprestigiarme y
desplazarme chismeando serviles donde su patrón, éste que era el jefe a quien
nunca adulé ni permití me avasallara.
Escribiendo mis memorias, luchando
internamente para no expresarme como víctima -que no lo fui- o como prior -que
nunca quise ser- he recordado a cada uno de aquellos que ni potencial
alcanzaron para opacar mi básica ponencia, muchos menos minimizarme en el
entorno, memoro igualmente a quienes aceptan y callan por temor y a los
oportunistas que aplauden ese comportamiento deleznable porque son análogos a la
bazofia.
Sábado 25 julio 2026 / Matagalpa
No hay comentarios:
Publicar un comentario