miércoles, 2 de mayo de 2012

Otra para Tomás Borge


Jueves 28 de octubre de 1999

Sufrí y te admiré cuando vi tu foto en el hospital militar, prisionero de la dictadura somocista. Ahora mismo escribiendo, evoco aquella imagen y la sensación que me causó en aquel entonces. Es seguro que aquel día deseé no sólo darte la mano, también abrazarte. Pero de las múltiples veces que pude hacerlo cuando eras ministro todo poderoso, tal vez sólo en dos ocasiones fríamente estreché tu mano, por educación.

No quise ser cortesano, tampoco oportunista. Evité al máximo tu cercanía, rondarte, pues para mí era evidente que muchos buscaban brillar con tu luz, sacar provecho de tus méritos guerrilleros, y cargos.

El jueves 7 de octubre te quejas de un ex ministro y ex embajador que no te brindó la mano. Escribes: «Me produce cierta repugnancia esa actitud».

Mejor hubieras expresado ese malestar cuando te loaban y acariciaban. Yo experimentaba esa repulsa cuando veía tu satisfacción por la corte, pero no me atreví a decírtelo. Dudé que lo aceptaras y estaba convencido que mi estatus de empleado del FSLN no me lo permitía.

Crees que esa persona, y muchas otras, no te saludó debido al resentimiento, o al oportunismo, o a la ingratitud.

Pueden ser las tres cosas. Resentimiento porque no siguieron degustando gratis los signos de la izquierda: vino y caviar; o porque no fueron indemnizados con la cantidad de dinero que creyeron merecer por su trayectoria, como la recibieron otros.

Oportunismo, porque cuando perdiste las elecciones y el poder de manejar el gobierno, ya no sacarían ningún provecho loándote y palmeándote la espalda. Ingratos, porque no agradecen que tu gobierno, según afirmas: (les brindó) «la posibilidad de ser dueños de una empresa, o les otorgó los inevitables privilegios de un ministerio de Estado».

Nuestras imperfecciones pueden acusarnos a todos y ¡condenarnos! Pero, ¿será correcto abrir juicio para tirar voces inquisidoras y demostrar la verdad? ¿Cuál, la de quien jamás cometió errores; o la de quien erró como humano creyendo en su certeza, o no le importó creer que no actuaba conforme los otros creen que es correcto o simulan creerlo; o la de quien ahora menosprecia lo que ayer vitoreó y absuelve a su propia postración culpando al sujeto venerado?

Tomás, aún no es tarde para comprender la resultante de tus actos. Yo sigo dándote la mano, solamente por educación y así jamás me veré envuelto en disputas palaciegas.

Matagalpa.

jueves, 19 de abril de 2012

Aumentar cantidad de concejales no garantiza el poder ciudadano

El anuncio de la primera dama nicaragüense, Rosario Murillo, orientando, al menos, la triplicación del número de concejales en las municipalidades no garantiza la participación ciudadana, sólo fortalecerá al FSLN, ni siquiera a los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) creados por el gobierno de Daniel Ortega pretendiendo sean la expresión democrática del país.

Los Concejos, (y le agregaría municipales, por la costumbre de una parte de la sociedad nicaragüense al no saber que Concejo se refiere al conglomerado de autoridades de la  municipalidad) no van a ser representativos nada más por el dictado presidencial ordenándole a la Asamblea Nacional, donde tiene mayoría, que reforme la ley de municipios.

Ha sido tradición de los partidos políticos, no sólo del FSLN, nombrar a quienes consideran representantes de la sociedad en los gobiernos locales, negar el derecho de las comunidades indígenas y étnicas, grupos gremiales, asociaciones privadas y grupales, a seleccionar o ratificar a sus dirigentes y proponerlos para asumir cargos públicos.

La orden de la pareja presidencial podría ser una verdadera intención democrática o demagogia, pero conociendo su proceder vertical no creo en la primera probabilidad. Rosario Murillo, primera dama y coordinadora de los CPC, reitera y reitera sobre el derecho de la sociedad a ser libre, gracias a la revolución sandinista, pero ella no se atreve a escuchar propuestas, dicta el proceder a sus seguidores.

En Matagalpa, ciudad donde habito, es comprobable la ausencia de mecanismos participativos para seleccionar a representantes ciudadanos, pues no hay encuestas ni elecciones. De pronto, aparecen personas, sin liderazgo, nominadas como candidatos o candidatas. Tampoco, se limita a las elecciones municipales, igual es el dictado con diputados  y diputadas.

Sería eficiente, la propuesta, si el FSLN y todos los partidos, organizaciones, practicaran la democracia, y las bases escojan a quienes, en las estructuras del Estado, serán gestores de  “aspiraciones y esperanzas”, como le gusta repetir a la primera dama.

No se trata de  aspiraciones y esperanzas, sino de proyectos y posibilidades, pues el Estado debería garantizar que la sociedad, con sus potenciales, supere la falta de derechos y crezca, se desarrolle, en correspondencia con sus capacidades, en igualdad de condiciones.

Aceptaría la reforma que dictó Rosario, si en las organizaciones comunitarias y del partido inicia un proceso de selección democrática. Las estructuras del FSLN, para comenzar, deberían elegir a sus directivos, muchos de éstos han ocupado cargos sin ser electos, sino nombrados por “lealtad” a quienes rigen el destino, por asignación divina, como ahora se quiere institucionalizar, de nuevo.

En Matagalpa aumentará de ocho a cuarenta el número de concejales, más el alcalde y la vice alcaldesa, por su población de doscientos mil habitantes, según la lógica de la primera dama. Cada concejal o concejala devengaría una dieta alrededor de tres mil quinientos córdobas mensuales, mientras ahora reciben cerca de veinte mil cada uno.

Justifica Rosario que, sus elegidos en el partido para ocupar los cargos municipales, serán personas revolucionarias trabajando por el bien de la comunidad, con amor, por cristianismo y solidaridad, sin aspirar a ingresos económicos, pues el presupuesto para el funcionamiento no será aumentado.

Dudo que en el FSLN haya una buena cantidad, al menos cinco mil personas, para conseguir la mayoría de los casi siete mil concejales, hombres y mujeres, en todo el país, que sustenten esos valores de antaño, cuando el sandinista se entregaba sin detenerse por las penurias del presente, arriesgando la vida por el futuro.

Ahora predomina el negocio, enriquecimiento, y ejemplo es la familia presidencial y sus adláteres aprovechando el mayor o menor rango de poder partidario y estatal. Hablar de mística es oratoria simbólica, lejos de la actualidad.

El FSLN, conducido con esa mentalidad clientelista, aglutinando al oportunista, proveyendo de facilidades económicas a sumisos, no logrará que la ciudadanía tenga el poder local y proponga. Es demagoga la decisión de aumentar el número de concejales.

*Autor del libro “Reflexiones críticas desde el sandinismo”.

viernes, 3 de febrero de 2012

Riada de creadores inunda Matagalpa

Subieron y bajaron montañas, norteñas y norteños llegaron de varios lugares para inundar por primera vez Matagalpa, pero no fue devastador como en otras ocasiones cuando parte de la ciudad es arrasada porque los habitantes han querido quitar el cauce al Río Grande, sino en esta ocasión para construir un espacio creativo.

Al IV Encuentro de Escritores del Norte, en memoria del camarada poeta Marcos Altamirano Escobar, el 14 de enero 2012, asistieron más de cuarenta poetas, algunos no se habían inscrito pero les llegó la convocatoria del Grupo de Intelectuales de Matagalpa.

Agarraron su morral, y con sus propios recursos económicos salieron: Armengol Rodríguez, de Jalapa; Augusto Marín López, de Sususcuyán; Bayardo Gámez y Mauricio Rayo, de Estelí; Marcos Orozco, de Ciudad Darío, Lautaro Ruiz Mendoza, Luis Iglesias, Marlene Yadira Soza, y Domingo Moreno, de Jinotega; Marvin Úbeda y Oscar Noel Herrera Blandón, de Wiwilí.

La delegación de Managua, era integrada por: quienes regresaron a su tierra: Douglas Stuart Howay, Jesús Miguel “Chuno” Blandón Arauz, Vidaluz Meneses, Efraín Sáenz Zeledón, Rigoberto Navarro Genie, y Mario Rizo Zeledón; quienes no nacieron en Matagalpa pero sí sus progenitores: Ninozka Chacón Blandón y Delaskar Rizo Gutiérrez; el periodista jinotegano Guillermo Cortés Domínguez; la poetisa managüense Michelle Najlis, amiga del camarada homenajeado y del matagalpense Carlos Fonseca, quienes a su vez fueron amigos desde la infancia y hermanos de lucha; el poeta Efraín Osejo Morales, nacido en mina Rosita, del Caribe Nicaragüense pero habitante de Matagalpa por muchos años donde fue profesor, y director del Instituto Nacional Eliseo Picado, en los años ochenta; y el poeta cubano Jorge Izquierdo.

Menores de edad compartieron sus creaciones: Miurel y Daniela Kühl, Savir Josué Rivas Reyes, y Juan Pablo Paguaga Osegueda. Nos deleitaron músicos: el guitarrista Carlos Pérez, Lautaro Ruiz Mendoza (Don Goyo, con violín, armónica, y guitarra), Jacinto Villalta cantó acompañado de su guitarra, y Mario Arauz con su grupo.

De los poetas adultos que viven en Matagalpa, nada más Edgard Rivas Choza pudo leer, a eso de las seis de la tarde, cuando el crepúsculo opaca la vista y en el kiosko del parque Francisco Morazán la penumbra se acentúa porque no hay luminarias eficientes, como tampoco alrededor donde estaba el público. Los organizadores del evento habían priorizado la participación de quienes llegaron de otros poblados.

Al inicio, el presidente del Grupo de Intelectuales de Matagalpa, Reinaldo Guido dio la bienvenida, luego Catalina Mendiola Busthing leyó una reseña biográfica de Marcos Altamirano Escobar, después Douglas Stuart Howay y Jesús Miguel Blandón se refirieron a episodios compartidos con el homenajeado; y los poetas Rafael Mitre y Daniel Ulloa, del Grupo Tarantela, declamaron una poesía de ellos Al alimón, dedicada a quien fue su amigo: el camarada poeta. Finalmente Fernanda Montes, en nombre de la familia Altamirano agradeció el homenaje a Marcos.

Quedaron pendientes de compartir sus obras: Carlos Castro Pao, Humberto Rivera, Jacinto Villalta, Mario Paniagua, Leopoldo Villalta, Rolando Alfonso Delgado, Armando Paguaga Barreto, Adrián Sevilla, Nelson Gutiérrez, Sergio Simpson; y del Grupo Heptágono: Luis Masís, Fernando Monge, Fátima Villalta, Ana Ingrid Rodríguez.

Fue meritorio el trabajo de los maestros de ceremonia: Rolando Alfonso Delgado y Jacinto Villalta; también el Jefe de Piso, Noel González, coordinando el orden de los participantes, Humberto Rivera Altamirano, en la mesa de inscripción, y Milagro Moreno Zeledón en la venta de libros.

Nota: En otro espacio ampliaremos la información, estamos escribiendo la memoria del encuentro.

jueves, 19 de enero de 2012

Elogio a un hombre bueno e ilustrado

El Presidente Honorario
del Centro Nicaragüense de Escritores, 
Dr. Carlos Tünnermann Bernheim (derecha)
entrega placa de reconocimiento al Dr. Douglas Stuart Howay.

Guillermo Cortés Domínguez

Puede que sea fácil hacer un elogio de una persona con tantos méritos, puede ser, porque todo está ahí, a flor de piel, puede ser. Pero también es difícil, porque uno se puede deslumbrar con algunos resplandores que a veces impiden ver otras cosas que son esenciales, y podemos perder el justo balance o caer en el riesgo de pasar por alto, por ejemplo, sus títulos académicos, como su maestría en Ciencias Políticas en la University Of the Pacific; o, mejor aún, su doctorado en Desarrollo Internacional y Antropología en una de las mejores universidades del mundo, Stanford University, en 1969 y 1974, respectivamente. No son muchos en Nicaragua los de maestría y doctorado, y eran una excepción hace 38 años. Es una proeza haber escalado tanto en la educación formal, en el postgrado universitario, pero quizás lo es más, o lo complementan, otros aspectos que definen a un ser humano maravilloso.

También ha sido un autodidacta, por su cuenta aprendió los rudimentos del inglés, y después lo estudió. Aprendió mecánica y electrónica leyendo la revista Mecánica Popular. Reparaba las cosas de la casa, sobre todo sus vehículos, primero una moto y carros después. En la casa siempre tenía herramientas. Y ponía a sus hijos a que lo ayudaran, que era una manera de enseñarles.  Trabajaba la madera, hacía lámparas que vendía o regalaba. Por cada año que aprobaban, les regalaba libros a sus hijos, y algunos lloraban, porque preferían juguetes, pero esos libros los marcaron de modo positivo para toda la vida. Además, él les inventó un juego que era una versión del moderno pinball y que tanto divertía a la familia y a los vecinos. Escribió libros, al menos ocho, la mayoría sobre educación; y ha escrito muchos artículos y pronunciado decenas de conferencias especializadas.

De quien estoy hablando es un hombre aun muy apuesto y tiene ochenta y un años. Más joven, por ejemplo cuando estaba en la UNAN, era tan atractivo que muchas maestras y estudiantes se derretían, fascinadas por él. Pero esto es puramente anecdótico, aunque completa su perfil. Lo realmente relevante es lo que lo define como el buen hombre que es, como él alguna vez definió a su padre, y ser buen hombre es cosa seria, tanto, que escasean, porque exige ser consecuente en la práctica con valores y principios humanísticos universales hoy de capa caída.

Ha sido un servidor de sus semejantes, no solo en altos cargos como Viceministro de Educación, Asesor del Rector de la Universidad, Decano de Facultad, etcétera. Desde pequeño, con sus amigos iba al río a pescar, y confiado en que era un buen nadador, pasaba de una orilla a otra las cargas de leña que llevaban los campesinos, aunque las aguas estuvieran crecidas. Como emprendedor de múltiples iniciativas, sobre todo educativas y culturales, ha fundado varias escuelas normales, institutos nacionales, centros de investigación, revistas y otras publicaciones y grupos de intelectuales. Por eso no es exagerado decir que sin simulaciones ni demagogia, él sí tomó de modo firme y genuino la bandera de su coterráneo matagalpino y compañero Carlos Fonseca, y ha llevado a la práctica aquel exhorto de Carlos “(…) Invito a los núcleos juveniles a que se froten con la cultura“. Otros, en cambio, violan las leyes y la Constitución, cometen fraudes electorales y saquean el erario público, traicionando mil veces al Jefe de la Revolución.

El sábado pasado estuve en el IV Encuentro de Escritores del Norte que contó con más de 40 participantes de Matagalpa, Jinotega, Estelí y Madriz. Ahí estaba la huella de su Presidente Honorario, de quien estamos hablando, pues se ha distinguido por no hacer diferencias políticas, de edad, de género, sociales o económicas. A sus hijos les enseñó a tratar por igual a la gente sin importar si eran pobres o ricas, estudiadas o no. Con su ejemplo los indujo a desdeñar lo suntuario, porque él siempre le restó importancia a las cosas materiales. Entre un mar de sacos y corbatas, asistió de cotona y sandalias a la graduación de bachillerato de su hijo mayor en el Colegio San Luis, en la Perla del Septentrión.

Al leer hoy, tantos años después, “Elegía a un hombre bueno”, un poema que él escribió a su padre a la muerte de éste, las similitudes, aunque asombrosas, resultan lógicas y previsibles: “(…) porque eras recto/como los pinos enhiestos en el cerro;/porque eras dulce/como el olor del monte machucado/o el trinar de colchoneras en verano;/ porque amabas a los niños y a mi madre/porque nunca mentiste,/ni hablaste mal de nadie;/porque tu vida entera/fue un florecer de sentimientos/y de bondades;/por eso te amé,/como se ama a un padre verdadero”.

Los hijos de este formidable intelectual al que estamos homenajeando, de seguro dirán lo mismo que él a su padre en la parte final del poema: “Pero sobre todo/y más que nada/me enseñaste con tu ejemplo/a ser bueno con la gente,/a compartir las cosas,/las que pueden usarse/y las cosas que se piensan,/a amar a los otros,/a ayudar a los otros”. Y es que hijos de tigre, salen rayados, y los nietos de tigre e hijos de tigre, con doble raya.

Agradezco a mis compañeras y compañeros de Junta Directiva del Centro Nicaragüense de Escritores, que hoy, en la fecha del natalicio de nuestro gigante  Rubén Darío, en esta conmemoración de El Día del Escritor, me hayan dado el privilegio de hacer este elogio a una persona maravillosa: Douglas Stuart Howay.

Nota: Ponencia del Secretario de la Junta Directiva del CNE, en Managua, 18 enero 2012. (Foto cortesía del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica).

jueves, 12 de enero de 2012

Realizarán IV Encuentro de Escritores del Norte


El “Grupo de Intelectuales de Matagalpa”, GIM, efectuará el “IV Encuentro de Escritores del Norte” en memoria de uno de sus fundadores, el camarada poeta Marcos Altamirano Escobar, fallecido hace tres años.

Más de treinta escritores y escritoras de poemas, narraciones y ensayos, leerán sus creaciones ante el público en el parque Francisco Morazán, de Matagalpa, el sábado 14 de enero, desde las dos de la tarde, donde además expondrán y venderán libros de su autoría.

Ante la concurrencia, entre otros, estarán el académico Douglas Stuart Howay, el historiador Eddy Kühl Arauz, las escritoras Vidaluz Meneses, Ninozka Chacón Blandón, y Fátima Villalta, el maestro y escritor Augusto Zelaya Úbeda, el periodista y escritor Sergio Simpson; el escritor costumbrista Reinaldo Guido Molina; los antropólogos Mario Rizo Zeledón, Bayardo Gamez, Delaskar Noel Rizo Gutiérrez; los narradores Efraín Sáenz Zeledón, Luis Iglesias, Efraín Osejo Morales, Rolando Alfonso Delgado, Leopoldo Villalta; la delegación de poetas: Anabel Velásquez, Maury Montecash, Luis Masís, Domingo Moreno, Carlos Castro Pao, Reynerio Zelaya, Edgard Rivas Choza, Jacinto Villalta, Isolda Rodríguez; Lautaro Ruiz Mendoza “Don Goyo”, dramaturgo, cuentista, y músico.

Para fortalecer vínculos con el Grupo de Intelectuales arribará a la ciudad la comitiva del Centro Nicaragüense de Escritores, encabezada por su presidenta Vidaluz Meneses, originaria de Matagalpa, acompañada de Michele Najlis.

 La creación del GIM es una iniciativa del doctor Douglas Stuart Howay, quien es su Presidente Honorario, y ha promovido cientos de actividades culturales de creadores del Norte del país y otras ciudades, como presentación de libros, conferencias académicas, danza, teatro, etc., y participación en las Jornadas Darianas, Festival Internacional de Poesía en Granda, Jornada Carlos Martínez Rivas, de la UNAN.

Marcos Altamirano Escobar, camarada poeta, en los años sesenta fue dirigente de la Juventud Patriótica Nicaragüense, amigo de Carlos Fonseca Amador, columnista del periódico Segovia fundado por Fonseca en sus años de estudiante de secundaria en Matagalpa. La mayor parte de su obra se encuentra inédita, pues nada más publicó su poemario “Transfiguraciones y otros poemas”.

Inscritos:

1. Ninozka Chacón Blandón (poesía)
2. Augusto Zelaya Úbeda (poesía)
3. Luis Iglesias (narrativa)
4. Efraín Osejo Morales (narrativa)
5. Efraín Sáenz Zeledón (poesía y narrativa)
6. Mario Rizo Zeledón (Ensayo sobre José Pantaleón Guido)
7. Delaskar Rizo Gutiérrez (narrativa) (hijo de Mario)
8. Lautaro Ruiz Mendoza (cantor y cuentista)
9. Domingo Moreno (poesía) Jinotega
10. Eddy Kühl Arauz (Ensayo sobre Bartolomé Martínez)
11. Luis Masís (poesía)
12. Vidaluz Meneses (narrativa)
13.Douglas Stuart Howay (palabras sobre Marcos poeta y últimos años)
14. Maura Montenegro Castro (poesía) Waslala
15. Michele Najlis
16. Reynerio Zelaya (poesía)
17. Marvin Úbeda (poesía Wiwilí)
18. Oscar Noel Herrera Blandón (Extracto de su novela, Wiwilí)
19. Isolda Rodríguez (poesía, Estelí)
20. Juan Pablo Paguaga Osegueda (niño, poesía)
21. Savir Josué Rivas Reyes (niño, poesía)
22. Sofía Herrera (niña, poesía)
23. Consuelo Picado (poesía)
24. Yolanda Espinoza (declamación)
25. Carlos Castro Pao (poesía)
26. Adrián Sevilla (poesía)
27. Rolando Alfonso Delgado (poesía)
28. Humberto Rivera A. (poesía)
29. Leopoldo Villalta (poesía)
30. Catalina Mendiola (Reseña biográfica de Marcos)
31. Rafael Mitre y Daniel Ulloa (poema al alimón sobre Marcos)
32. Jacinto Villalta (poema y canción)
33. Mario Arauz (música)
34. Edgard Rivas Choza (poesía)
35. Felipe Sáenz Castillo (poesía)


sábado, 26 de noviembre de 2011

Comentario de la novela "Danzaré sobre su tumba", de Fátima Villalta

 Con Fátima Villalta y Edgar Escobar Barba.


La novela “Danzaré sobre su tumba” de Fátima Villalta, escrita en primera persona, es las reflexiones de la protagonista convertida en una voz interior desde el inicio hasta el fin, adjudicando a la inconsciencia su carencia de pudor, de una mujer sintiéndose despreciada desde niña, creciendo en una familia disfuncional a la cual termina odiando, en un poblado rural miserable.

Requirió esfuerzo de mi parte huir de la comparación mientras leía, es notoria la influencia de la literatura en Fátima, ha debido leer para escribir,  pues su estructura mental plasmada en la trama no evidencia desconocimiento, por eso no la circunscribo en una corriente, ni por el lenguaje, su forma de ordenar las palabras, ni por los acontecimientos narrados.

Encontré descripción emocional, imaginario, y vivencia real, entorno minucioso con detalles máximos de la expresión física y la conducta humana.

Rechacé imaginar que el personaje es la autora, esa tendencia imperceptible cuando leemos en primera persona, aunque inevitablemente, quienes no conocen a la autora, pensarán que es autobiográfica. Es común cuando el lector no es aficionado, no posee las herramientas para observar el todo.

Narrando con carácter firme y sarcástico, aduciendo inconsciencia y demostrando frialdad, esculpiendo permanente su venganza, María Eugenia Castillo describe a su madre aborrecida: “Había engordado, tenía los dientes curtidos por el tabaco, despedía un olor fétido debido al consumo de alcohol…”.

La autora no limita la figura aunque es compacta en definiciones, certera logra presentarnos al personaje, destacando las características detestables, aquellas más visibles cuando nos provocan desagrado. Es la mirada de sentimientos y razones de una hija escudriñando a la madre deteriorada, y a la mujer que siempre la menospreció y la califica de fea.

A ese dolo por la apariencia corporal, de la niña de doce años, se agrega su condición de bastarda, hija de un padre que nunca la consideró como tal, y de quien en una ocasión recibió “un mísero beso solamente, agrio y forzado”, y después ni siquiera la volteaba a ver cuando se aparecía nada más para copular con la amante.

Esa niña vivió tormentos, insuperados producto del desamor, la disfuncionalidad: ausencia de caricias y comprensión; su condición de mujer con menos oportunidad que su hermano por hombre, de tal manera que planifica la muerte de un ser que le repugna y así acaparar la atención de otro, al único a quien ha querido y se siente correspondida, y “extrañamente dependiente”, aunque después también llega el rencor hacia él.

Fátima profundiza en los sentimientos, debido a eso María Eugenia, a la edad de sesenta y siete años, fecha en que inicia el testimonio, explica el recorrido en su vida: “Intenté ser feliz, a mi manera, claro está. Con petulancia y sadismo, algo propio de la naturaleza humana, poco interesante, me atrevería a decir.”

Más adelante, agrega: “No soy más que la típica historia de sueños frustrados en añejas edades. Admito mi tonta ingenuidad, innata, tan inevitable y destructiva. Pero la disfruté tanto”.

En la novela encontramos fuertes reacciones, y Fátima organiza escenarios efectivamente visuales, con particularidades, y logra destacar la atmósfera, en su versión aromática, física y cromada, en armonía con pasiones y conceptos de vidas humanas.

En ese sentido quiero compartir una retrato, el del hermano: “Era tres años mayor, de piel pálida, larguirucho, de ojos tristes y saltones, de pelo castaño, aspecto pesaroso. Con una hermosa nariz romana, larga y delgada, de un buen tamaño; se hacía notar en aquel pueblo de narices chatas”.

Otra muestra de la habilidad de Fátima, es la delineación del lugar donde se desarrolla la historia: “Nuestro hogar, una pequeña casucha, situada a las afueras del pueblo. Una sala que hacía las veces de cocina, dividida por cortinas floreadas, que el tiempo curtió, un par de banquillas y una mesa rústica con un florero encima (…) La cocina manchada por el hollín y el humo. Algunas canastas colgando de las vigas (…) dos cuartos pequeños (…) un patio delantero y otro trasero, sin plantas de ningún tipo, descolorido y seco, donde ni siquiera los gatos excretaban”.

No les voy a brindar pormenores de los conflictos de María Eugenia, que la involucran en relaciones de rencor, desamor y muerte, de su vida sexual desafecta, promiscua, más por costumbre que deseo.

Tampoco les reseñaré la batalla con las personas con quienes comparte la vivienda, y en las cuales encontramos escenas de violencia, asco, y muerte, narradas excelentemente, reiterando, como en toda la novela, una combinación genial del interior humano y su relación con el exterior.

Aunque pudiera parecer exagerado, o carente de raciocinio, me hubiese encantado que esta obra fuese dirigida por Buñuel, o Fellini, o Polanski. Compren y lean la novela, les provocará satisfacción.

Muchas gracias.

*Ponencia leída en Pizza Venezia, Matagalpa, viernes 25 de noviembre 2011


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