jueves, 20 de enero de 2011

Espejismo

Es prodigioso el suceso que me originó la ígnea motivación a escribir. No esperaba semejante metamorfosis. Aquel día fue excepcional. Inolvidable.

Sentado en una silla, en la acera, yo anotaba detalles en mi cuaderno, desasosegado por mi entorno de figuras ordinarias. Nada fantástico. Sin sospechar lo que vendría.

Observaba el paisaje barrial, flagelando mi ánimo sensible, pues la noche anterior volví a deprimirme. Amanecí abrumado.

Por eso, salí temprano a las calles del vecindario. No estaba tranquilo en mi refugio de lectura, reflexión y escritura, la única triada conocida para crecer, evadir la multitud, y gozar.

Atrapado en lo zafio detesto la ignominia, la pequeñez, la ignorancia, la hipocresía. Disfruto, es cierto, de mis percepciones, pero no lo suficiente para huir del terror y alegrarme. Amargura más que diversión. Convencido: mi encanto no es compatible con los seres periféricos. Casi nadie se ocupa de leer, pensar, crear, superar. Se burlan de la ciencia y alaban la estupidez.

Razonando tal miro, siento, deseo, esa mañana me impresiona la esbelta estampa, significativa, especial entre las demás personas. – En mi pecho estalla la opresión. Desenfrena una hecatombe, vibra en mis sentidos y fluye a través de mi sonrisa -. Camina casi en puntillas, sin ensuciar de polvo la punta de los lustrosos zapatos de tacón medio. Las manos armónicas, al ritmo de sus delgados brazos. Bailotea el cabello, y con delicado gesto a ratos aparta de su rostro. Su pulcra feminidad en impactante contraste con las mujeres desaliñadas y las acicaladas para portentar su ramería.

Ella discrepa entre mi apariencia eremita, la suciedad callejera, las charcas de aguas negras, los borrachos tirados en cunetas y aceras, los gritos soeces y chismes de mercaderes y vecinos, las paredes descoloridas, los infantes descalzos y tripudos, grasientos como los hombres sin camisa y en chinela de hule, aullando obscenidades, los vagos relacionándose a golpes frente a la pulpería, las personas curtidas, sin bañarse, sin untarse humectantes, los dientes sucios, amarillos y negros, el aliento fétido; los perros sarnosos, hambrientos.

Una versión de hada moderna, traída en cántaro de Mesopotamia descorchado en uno de los lugares menos apropiado del planeta. El ancho fajón negro delinea la seductora cintura, la ondulación de las caderas. El sedoso vestido rayado como cebra, adherido a sus largos muslos, moviéndose conducido por modelo maestra en la pasarela. Porte de sencilla elegancia y cordura. Límpida piel de bronce manando aroma fresco: rosa, gladiola, orquídea.

Atisbo su pureza, me percato de la sonrisa tímida, graciosa, de sus labios carnosos en su cara maquillado sutil.

En otra época me hubiera influido sentido de respeto distante, señorial, inalcanzable, cegador. En mi estado hipersensible me refleja nítido respeto admirable, hacia una dama con muchos atributos, reales, palpables, dignos.

Entonces la convierto en el eje de mis deseos, la inspiración de mis ensueños, y logro asirla vehemente, crear soliloquio y explayar sensualidad.

Me llena inmenso su persona grácil, femenina, juvenil; su conducta educada, responsable; su residencia higiénica, decorada con esmero, acogedora, sin la fruslería común; el summum de su voz bajo tono, apenas audible, de diosa maternal similar al de mi madre.

Experimento singular delicia en su recámara. Súbito dio vuelco mi tendencia a captar sólo la mugre, la ignorancia, la mentira como escudo, el subdesarrollo, las ofensas, el oportunismo, la necedad, lo fastidioso de la vida miserable por la cual transito en la colonia.

Veo con la otra parte de mí – que había relegado para enarbolar la faceta chocante de la vida – y pondero el afecto hacia la sabiduría, las virtudes, el placer. Me solaza la libertad. Me percato de mi buen vivir, mis privilegios. La compasión nace en mí.

Abandono la soledad. No me importan las imperfecciones, ni mis inseguridades y deficiencias como escribano incongruente, contradictorio, variable, sin talento.

Aprehendo la preciosidad de mi entorno, el imán de las flores, el realce del follaje, la soberbia del viento, la luminosidad solar, mis radiaciones, la constelación. Vivo intenso, lúcido, sensitivo, escuchando, razonando, fulguroso.

Maravillosa es la influencia oxigenante que ejerce en mí la personalidad delicada y honorable de la linda mujer. Me promueve el desborde emocional y el equilibrio de la conciencia.

Lástima. Ella sólo es producto de la imaginación mía.

Enero 1998

Matagalpa.

lunes, 17 de enero de 2011

Ternura platónica

La modelo no es el personaje

Se acomodó frente a mí. Llenó el vaso y se lo empinó hasta vaciarlo.

No jodás, estoy enculado… no me la puedo sacar de la cabeza… hace años que no me pasaba - me confesó cuando volvía a servirse, probablemente para justificar su ansiedad dionisíaca o reafirmar que la embriaguez liga con el amor.

Habíamos acordado vernos en la cantina de siempre, durante la llamada urgente solicitando un favor.

Pero, qué deseás que haga - le pregunté.

Me vio fijamente y sorbió con calma el cigarrillo. Vos la conocés - aseguró.

Sonreí. Ah, vos me querés para celestino.

No hermano, quiero que escribás mi sentimiento por ella. Vos sos arrecho para eso…

No, no creás, no es fácil escribir, pienso y pienso, borro y borro, me agito y angustio cada vez que estoy frente a la pantalla tecleando, generalmente en la madrugada silenciosa y fría, y aún después de publicar y releer continúo ansioso…

Si hermano, te entiendo, pero no me podés fallar. Quiero que ella lea lo que experimenté desde que la vi por primera vez en la calle… es ques preciosa…

Escribílo vos, nadie puede expresar mejor tus sentimientos, describir el oleaje caliente en el cuerpo, la fijación de su figura en tu memoria, el deseo de hablar con ella, el apetito sexual que te genera… las ganas de compartir orgasmo…

Ya ves, vos podés…

Esas son descripciones tontas, generales, nada literarias…

No importa, no te pido imitar el existencialismo romántico de Becquer… ni te quemés las neuronas como los Dumas, es algo sencillo… nada más para que ella sepa que me tiene loquito… que pienso en ella a cada momento y cuando la veo me frustro, y algunas veces nada más la admiro de reojo… sé que no me va a hacer caso, no soy guapo, no tengo millones, ni el carro del año…

A lo mejor ella no se mira como mercancía… si de dinero se trata, pensá en que puede estar deseosa de cariño, comprensión… ella tampoco tiene millones… a lo mejor no te ve tan feo… y cuando hables con ella te consideraría agradable, comprensivo, educado, inteligente...

No hombre, ella no podría ponerme atención, si cuando me ha visto que la observo noto su cara de fastidio… otras veces de indiferencia…

Es probable que reaccione así porque no te conoce… y crea que sos uno más de los acosadores callejeros…

Bueno… jamás he platicado con ella, ni yo me atrevo a meterle plática, una vez coincidimos en un local, me la encuentro en un pasillo estrecho, me estremezco y al pasar al lado de ella, con una sonrisa coqueta le dije: con permiso; ella a duras penas, como por no dejar, o por su educación me respondió: pase; sin voltear a verme.

El corazón se me aceleró más, un ardor recorrió mi cuerpo… inmediato sentí ganas de abrazarla, besarla, y palpar su piel eriza como consecuencia de mis caricias. Esa mujer me trastorna hermano, y lo raro es que nunca me había entusiasmado una mujer piernuda, nalgona, caderas anchas. Siempre me han gustado las delgadas y sobre todo las flacas.

No me extraña que te deleite su figura, pensándolo bien… aunque recia no es desproporcionada, tiene cintura, sus ojos cautivan, su cabello me parece erótico alrededor de su rostro con esa atractiva sonrisa, y su caminar femenino… embelesa a muchos admiradores, es hermosa… sexi... si no te arriesgás…

Es que no sé cómo… por eso se me ocurrió que con un escrito tuyo podría atraerla…

Inevitablemente me puse a reír; son especiales las personas que se ilusionan con un escrito… no estoy seguro de que se enternezca al leer una composición dedicada a ella, o es posible que no le interese quien se la ofrenda.

No te burlés… es cierto… con un escrito tuyo ella va a darse cuenta que me gusta…

Y cómo va a saber… querés que se lo dedique… escriba su nombre... o pretendés que lo redacte y vos lo publicás como obra tuya… lo podés titular: Hermosa adorable…

No hermano… tampoco quiero plagiarte… ni se me ocurre… además yo no soy bueno a escribir… sería evidente que no es mi obra… solo quiero que expongás mis emociones por ella… sabe que somos amigos y seguro sacará conclusiones… estoy convencido que ella percibe mis emociones… siente mis vibraciones cuando la encuentro… vas a ver hermano… hacéme el gran favor… te lo voy a agradecer.

Matagalpa, enero 2011.


jueves, 30 de diciembre de 2010

Político regalo en navidad y año nuevo

Altar Mayor, Catedral de San Pedro, Matagalpa.

El regalo proveniente de un político deshonesto es el más desagradable que le pueden entregar a un nicaragüense amante de la libertad y el justo derecho, opuesto a la corrupción, rebelde ante el absolutismo civil y militar, inconforme con la miseria conceptual y material dominante en el país.

Desprecia el donativo de los políticos quien se considera libre de pensar y actuar, decidir por su vida, rechazando vejámenes, pues le ofende desconozcan sus derechos. La injusticia genera resentimiento y -a largo plazo- se puede convertir en rencor y energía liberadora. El sometimiento del individuo es antagónico a la condición humana pensante.

Si en la balanza colocamos bienestar y miseria, los políticos han brindado más navidades injustas que placenteras a la mayoría de la sociedad; la pobreza de la mayoría es real, no es ganas de injuriar. Cada año nuevo gira sobre la misma esperanza: bienestar y riqueza material.

Sin embargo, quienes han manejado el Estado, pretenden convencernos que la persona trae su destino al nacer. Niegan que la formación cognoscitiva y la conducta están determinadas por una suma de factores, los cuales no voy a reiterar pretendiendo aproximarme a la personalidad.

El nicaragüense no es pobre por naturaleza. La mayoría de nicaragüenses padecen miseria por dos circunstancias: honradez o incapacidad. El poder político ha fomentado ambas. La ideología oficial, en la historia del país, ha cimentado tales ejes para forjarnos la cultura nacional.

“Soy pobre pero honrado” es uno de los preceptos para la servidumbre; aunque ideal sería escuchar: “Soy rico pero honrado”. El otro lema: “Son brutos esos indios jodidos”, podría también ser: “Son brutos esos adinerados”. El nuevo lema para la cultura nacional: “El pueblo presidente”, reitera el manipulado concepto republicano o democrático, pues el pueblo nunca manda porque le consideran incapaz de regir su destino.

Ellos y ellas se regalan abundancia

De tal manera, los políticos, familiares, amigos, y servidumbre leal, han obtenido libertades y derechos muy particulares, con privilegios en el proceso judicial que muy pocas veces les condena. Centenares de políticos han robado del presupuesto y no han caído presos. Sus libertades y derechos no son iguales a la mayoría de nicas. Ellos dicen merecerlo por designio divino.

La suma de los privilegios jurídicos de los políticos simplemente se llama corrupción. Los otros, nosotros, deberíamos crear una premisa, y divulgarla por todos los medios: “Soy político honrado”. Porque aun cuando el poder político jamás ha fomentado cultura de integridad, en su clase, debe valorar que son cientos los nicaragüenses políticos honestos.

La mayoría de nicaragüenses sentiría mucha satisfacción en las fiestas de diciembre y enero si confirmara que son honorables sus directivos partidarios y empresariales. La probidad sería un regalo excelente para el país.

Un político debería proporcionarle al pueblo una conferencia en cadena nacional detallando los sacrificios que ha realizado para forjar su gran capital, y así reconoceríamos en ellos sus genialidades empresariales. Y hasta alabaríamos su dignidad e inteligencia para construir justicia social en el país.

Desafortunadamente, los políticos aumentan sus cuentas bancarias producto del tráfico de influencias, compra o venta de servicios, comercio de votos, servilismo, manipulación, chantaje, amenaza, agresión, muerte, en una cadena conocida desde antaño, el mamífero humano buscando dominar a otros.

En estas fechas, la clase política refleja sus conceptos de vida cuando festeja pomposa, con finas comidas y bebidas, luciendo exquisitos trajes y obsequios, en salones diseñados con gusto. Mostrando el éxito en un modelo excluyente, sometedor.

Por supuesto, es un deleite disfrutar las creaciones culinarias y etílicas más delicadas -para ese gusto- regocijado con la bonanza en la chequera, pero es amoral cuando la celebración es producto de la desgracia de un pueblo. La miseria de los nicas aumenta el capital de los poderosos, en todos los niveles.

Por ejemplo, la estabilidad macroeconómica, como regalo, beneficia a los inversionistas, y si los pobres reciben alguna compensación es minucia en proporción a las ganancias de los capitalistas llámense de izquierda o derecha.

Los pobres reciben caridad cristiana

Esos regalitos de caridad a los niños pobres, es la tradición de los patrones para ganarse el cielo, aplacar el descontento que las personas podrían sentir por su miseria y además muestren agradecimiento ante la benevolencia del señor.

Una de las manifestaciones de dignidad es que la persona pueda comprar lo que necesita, no ubicarse en la fila de beneficencia sino en la de comprador, para no tener que agradecer al patrón, al jefe político, sino gozar orgullo por sus logros económicos y sociales.

Los regalos de caridad solventan un estadio momentáneo, no sientan las bases para el crecimiento económico y cognoscitivo de los seres. No es ese tipo de regalo que necesita el país, sino el de la honradez, eficiencia, educación, justicia, libertad, y así crecer como sociedad, trascender la miseria en la cual vivimos la mayoría.

Esa desventura que padecemos la mayoría abarca a todos, aun a los adinerados que no han logrado capitalizar al país, a la patria que constante dicen defender, representar, querer. Pues, las concepciones feudales son mezquinas y desgraciadamente son las dominantes. Todavía hay a quienes les gusta ser caudillo y quienes lo idolatran.

El regalo entregado al país por los políticos nicaragüenses representa la crucifixión de un pueblo.

CUERPO DE MUJER EN OFERTA

Fragmento de mural en el Rincón de los suspiros agónicos,  elaborado por Luis Alberto Centeno, Matagalpa.   Rostro y cuerpo de mujer han sid...