Soy mujer… desde chiquita tengo esa identidad, me gustaba jugar con muñecas, me pintaba la cara y las uñas con los cosméticos de mamá y me ponía sus sandalias y zapatos tacón alto contorsionándome al caminar.
Cuando crecí ayudaba lavando peroles, en el molendero, barriendo y lampaceando, después en la cocina. Los hombres de la familia me reprochaban diciéndome que esos oficios eran para mujeres. Me gritaban que yo soy güevón y me pegaban.



