miércoles, 9 de agosto de 2017

La corrupción no es sandinista

El Programa Histórico de la guerrilla sandinista es contundente en todos sus enunciados. En 1969, el Frente Sandinista de Liberación Nacional afirma que “La Revolución Popular Sandinista extirpará la corrupción administrativa gubermental y establecerá una estricta honestidad administrativa.”

Esa promesa en voz de Carlos Fonseca (1936-1976), reconocido líder guerrillero, fue relevante para que el pueblo de Nicaragua reflexionara acerca de la robadera y el comportamiento de los Somoza y allegados militares, políticos, religiosos, y empresariales.

Augusto C. Sandino (1895-1934) proclamó honestidad cuando dijo que no pedía tierra para su sepultura, y descalificó a corruptos políticos liberales y conservadores sumisos ante los Estados Unidos de América.

El poder, los privilegios del poder, en 1979 corrompió a un buen grupo de jefes políticos militares, los deslumbró el lujo al cual llegaron, se embelesaron con las comodidades de la burguesía y una parte de la burguesía se fusionó con la nueva clase al mando.

Ahí comenzó la corrupción, pero la correlación de fuerza no le permitía a sus practicantes relucir ostentación más que la oficialmente delimitada. Las justificaciones llegaron: los muchachos lucharon mucho, arriesgaron la vida, sufrieron, ahora merecen disfrutar comodidades y seguridad.

Continuó la corrupción durante la repartidera de bienes estatales, tras la derrota electoral de 1990, y Daniel Ortega siguió corrompiendo a militantes favoreciéndoles para que se convirtieran en incondicionales y sostuvieran al partido en la batalla desde abajo para retomar el poder total.

Daniel Ortega y su oficina de inteligencia controlaban los movimientos fraudulentos de los gobernantes y sus vidas privadas, los adversarios corruptos fueron aprovechados por Daniel para chantajearlos, no para castigar el robo al erario.

Daniel Ortega no llevó a la cárcel a los corruptos, pactó con corruptos, sus aliados son corruptos, es probable socio mayoritario en empresas de corruptos. Eso no es sandinismo. No estaba en la mentalidad de Sandino ni Carlos, ni en la de muchos guerrilleros que cayeron combatiendo.

La mayoría del pueblo nicaragüense respaldó la insurrección final contra la dictadura somocista, de igual manera una buena cantidad de ese pueblo se rebeló ante las injusticias, llegando a conformar más de veinte mil armados en todo el país, durante los años ochenta.

El sandinismo proclamó ante el pueblo de Nicaragua que iba a terminar con la corrupción, por eso entregaban su vida guerrilleros y guerrilleras, morían por ese ideal en la administración del Estado. Para erradicar la historia de enriquecimiento de los gobernantes con el permanente robo al pueblo.

Estos no son sandinistas, no muestran cuentas, viven lujosos mental y materialmente como han vivido quienes se enriquecen con las finanzas públicas y las influencias políticas.

Ninguna institución estatal o municipal cumple transparencia, ningún funcionario enseña su declaración de probidad, pero en la guerrilla el FSLN dijo: “Establecerá un estricto control de la recaudación de los impuestos para impedir el lucro de funcionarios gubernamentales, lo cual pondrá fin a la práctica usual de las dependencias oficiales del régimen actual.” (1969)

7 agosto 2017

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