Ha transcurrido un año desde abril 2018. Meses de
violencia gubernamental reprimiendo a nicaragüenses inconformes desafiando al matrimonio
en la presidencia. Tiempo de sufrimiento intenso, devastador. También época de
pujanza para construir un país en donde haya democracia y superar la tradición
dictatorial.
Miles en desvelo, gente en vilo. En las calles, unos a
favor del gobierno disparando fusiles de guerra, otros defendiéndose con
piedras y morteros o con el pecho descubierto nada más gritando consignas
rebeldes, pocos sublevados optaron por armas de fuego.
Daniel Ortega, formado en el modelo militar dictatorial
que se dice de izquierda, con 39 años ejerciendo influencia política en el país
no varió su concepto bélico. Más bien, al retornar al gobierno (2007) otra vez implementó
acciones autoritarias. Hasta danielistas huyeron del país.




